78 años de la Revolución del 44

El 20 de octubre muchos guatemaltecos conmemoran uno de los hechos históricos de más impacto para el país, la Revolución de Octubre o también llamada la Revolución del 44, aquel hito que marcaría un nuevo rumbo para Guatemala. Pero qué vale la pena someter a un análisis y cuestionarnos, ¿Fue del todo, una revolución positiva? ¿Trajo bienestar y un cambio con desarrollo para nuestra nación?

78 años de la Revolución del 44. (Ilustración, Centennial: Gérman Gómez).

Para la izquierda de Guatemala, la Revolución de Octubre es quizás y sin temor a equivocarme, el hecho histórico de mayor exaltación y fervor nacional, incluso más que la propia Independencia. Lo que se busca reivindicar es la «heroica» valentía de aquellos jóvenes militares y civiles que se opusieron al régimen del general Jorge Ubico, poniendo fin a una era de supuesta «oscuridad» en el país por parte del último de los gobiernos liberales a mediados de los años 40. Pero mucho hay que decir de esto.


Partiendo de la idea de que el gobierno de Ubico fue una era de total oscuridad para Guatemala, habría que cuestionar ¿A qué país se refiere la izquierda con esto?, ¿Es acaso que han obtenido clarividencia para saber algo que ni los mismos hechos históricos han demostrado?, Pues no, más allá de sus chantajes y mentiras, y desde luego, el pesimismo, la victimización y el servilismo al cual nos tienen acostumbrados sus discursos, el gobierno del general Jorge Ubico no fue una era de oscuridad para Guatemala, hubo desarrollo económico, pago de deuda externa, se comprometió con brindar seguridad, justicia y priorizar en buenas obras de infraestructura para el país, todo y lo único en lo que un buen gobierno debe encargarse. Si bien con ciertos desaciertos en el aspecto del cómo se pretendía proteger todos estos avances, tampoco se puede cuestionar ciegamente, ignorando que fueron los mejores años que hemos tenido como país.

Caso contrario a lo que vendría después del 44. Aparte de la innumerable cantidad de hechos inmorales y delictivos que van desde nacionalizaciones, implementación de regulaciones, usurpaciones y expropiaciones es decir robos en muchos sentidos, también tendríamos la consolidación del estatismo ya presente desde la colonia, pero esta vez institucionalizado, reforzado e incluso exigido desde la sociedad civil. La culpa de esto es el sometimiento a las ideas de izquierdas, disfrazadas de «ideales democráticos» que vendieron ,y muy bien, los líderes de la Revolución.


Bajo la bandera de una supuesta «primavera democrática» se pretendía que las personas confiaran en los proceso revolucionarios, que no fueron otros que los de otorgarle al Estado de Guatemala un rol más «participativo» o mejor dicho, haciéndolo más intervencionista, socavando libertades individuales, fomentando el colectivismo, engordando de funciones que no le eran de su naturaleza adquirir. Hasta ahora en nuestros días ha mantenido usurpadas, vulnerando la soberanía de las esferas privadas y empobreciendo mucho más a los guatemaltecos robándoles recursos económicos a través de impuestos inmorales a ciertos sectores, todo para que la tan famosa «primavera» se volviera el pero de los inviernos, con un congelamiento casi mortal para el desarrollo del país.

El general Jorge Ubico posa junto a miembros de su gabinete en los primeros años de su gobierno. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca).

Pese a que los procesos revolucionarios una vez llevados a cabo se pretendían vender como la antesala a gobiernos democráticos y muchos más pacíficos de lo que fue el gobierno de Ubico, existen entre muchas anécdotas y datos históricos interesantes de contrastar las evidencias necesarias para decir que esto no fue del todo cierto, ni como lo pintaban las personas afines a los gobiernos revolucionarios. Desde conspiraciones e intentos de golpes de Estado dentro de los mismos líderes de la Revolución, hasta persecuciones e inestabilidad política, su primavera se veía truncada por ellos mismos antes de cualquier oposición, nacional o extranjera.


La historia que nos hacen creer en las escuelas y en la universidad pública, no es más que la falsa narrativa que se pretende vender como una añorada verdad. La Revolución como algo necesario para los guatemaltecos, pero esto no es así. Ya han pasado 78 años de los procesos revolucionarios, y pese a los intentos por revertir mucho de lo que se impulsó desde 1944 en adelante, muchos de los problemas se siguieron manteniendo, sobre todo ese asistencialismo paternalista del Estado sobre la ciudadanía, que no ha podido ser corregido por la supuesta derecha que hace gobierno en nuestro país, y que se ha reforzado cada año con la innumerable cantidad de leyes malas que surgen con cada gobierno.

La Revolución, más que mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos, terminó agravando el problema, creando más instituciones y robusteciendo al Estado, otorgándole legalidad desde las constituciones y legitimidad desde los grupos manipulados, para someter a los guatemaltecos, claro bajo el velo cegador de “la democracia soñada por todos”. Entiéndase el sarcasmo con el que busco transmitir una más de las mentiras promovidas por la izquierda.


En Guatemala la Revolución no sólo no mejoró nada, sino que empeoro muchas cosas, por lo que seguir añorando todo lo que pasó durante esos años de supuesta primavera democrática, no solo es caer en la incongruencia, sino que en una era como la nuestra, en la que ya ha quedado por demás en evidencia los fallos del sistema Estatista, es absurdo exigir una nueva revolución.

En lugar de pedir otra revolución como la del 44, los guatemaltecos deberían de exigir una devolución de todo lo que fue usurpado: recursos, funciones y libertades para empezar. Es necesario empezar por analizar los fallos que tuvo la Revolución del 44, las mentiras que nos dicen de este hecho sin duda de mucha trascendencia, pero para nada positivo, que los guatemaltecos vivimos a mediados del siglo XX.


Este jueves se cumplen ya 78 años de la Revolución, te invito a que reflexiones que tanto ha cambiado el país desde entonces, ¿Seguimos igual o peor a cómo estábamos? Si ya tienes una respuesta me encantaría escucharla y que dialogaremos sobre este y muchos otros más temas, por lo que te invito a que te pongas en contacto conmigo y sigamos aprendiendo de buena política para un verdadero cambio para Guatemala.

 

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