Bloqueos o manifestaciones; es lo mismo, pero no es igual

El derecho a manifestar está contemplado en la Constitución, en el artículo 33. Al mismo tiempo se fundamenta la libertad de locomoción en el artículo 26, ambos «derechos» son esenciales para la persona, pero ante las últimas manifestaciones —veteranos militares exigiendo resarcimiento— que violentan el libre transitar surge la interrogante: ¿qué tienen que hacer las autoridades para garantizar la locomoción y el derecho a manifestar?, ligada a esta pregunta se genera la siguiente, ¿hay un derecho más importante?

Bloqueos o manifestaciones; es lo mismo, pero no es igual. (Ilustración, Centennial: Gérman Gómez).

Para analizar y comprender la trascendencia de los artículos es necesario consultar a los testigos de la Constituyente, quienes plasmaron su espíritu para garantizar una «verdadera democracia». En este sentido, durante la semana conversé —por una tarea académica— con Aquiles Faillace, exconstitucionalista; los comentarios y las conclusiones que salieron del diálogo me parecieron relevantes para plasmarlos en esta columna.

Faillace «recomendaba» que la autoridad competente, en este caso la Policía Nacional Civil (PNC) ordene a los manifestantes en un carril de la carretera, de tal forma, que se logrará el respeto de la movilidad de los demás ciudadanos. Esta medida me parece lógica y sobre todo beneficiaría la integridad de las libertades democráticas, pero ¿qué tan realista es la acción? En algunas manifestaciones se ha intentado aplicar la «solución», no obstante, los resultados han sido vanos. El pasado cuatro de octubre, en la jurisdicción del kilómetro 173.5 en Ipala, Chiquimula, se reportó un incidente que reflejó a exmilitares con machetes intimidando y exigiendo que retrocedieran los antimotines que buscaban retomar el orden de la ruta.

Este acto demuestra que nuestras leyes y autoridades son burladas, no existe una sólida estructura de certeza jurídica. Dentro del marco jurídico frágil existen derechos que prevalecen sobre otros, lo cual es lamentable porque violenta la teoría del derecho que establece que el aplicar una jerarquía no protege los intereses que le dieron vida a cada derecho; en la relación de locomoción y manifestación no debería existir derecho que valga más que otro.

Manifestar implica demostrar el rechazo o aprobación —este último es lo menos probable— a ideas o pensamientos, sin violentar el derecho de terceros. Los bloqueos son lo opuesto, porque buscan perjudicar a las demás personas. En la realidad guatemalteca se utilizan y mezclan los términos con las acciones, por lo cual no sabemos que es lo que sucede, anuncian manifestaciones que pasan a ser bloqueos, e informan de bloqueos que sí se concretan en bloqueos.

Veteranos militares anunciaron tres días de “paro nacional”, el cual inició este martes 4 octubre. (Foto, La Hora: José Orozco).

Ojalá algún día en Guatemala tengamos certeza jurídica que garantice el respeto a nuestra vida, a la propiedad privada y a la libertad.

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