top of page

«El sueño y la esperanza» de equidad en los derechos de la mujer

Se piensa que es menos tiempo, pero en realidad se necesitaron más de 230 años para que una mujer afroestadounidense llegara a ser jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos. A partir de ahora, la jueza Ketanji Brown Jackson, no solo ha cambiado la historia del país, sino también se ha convertido en el «sueño y la esperanza» de muchas mujeres.

«El sueño y la esperanza» de equidad en los derechos de la mujer. (Foto, Centennial: Gérman Gómez).

En pleno siglo XXI, se cree que las mujeres ya tenemos los mismos derechos que los hombres; que tenemos las mismas oportunidades que ellos; que en el mundo laboral nos tratan como a ellos. Sin embargo, se necesitaron 233 años de historia para llegar a este momento, en el cual una mujer afroestadounidense esté en un puesto exclusivo para hombres. Es claro que las desigualdades raciales y de género persisten.


Pero, ¿hasta cuándo debemos de decir, «la primera mujer en ocupar tal puesto»?, ¿cuándo llegará el momento en el que dejemos de celebrar los derechos que nos corresponden como mujer? ¿Tendrán que pasar otros 230 años más para que la equidad en el mundo laboral sea algo normal?

En verdad no podemos esperar más tiempo, la equidad y nuestros derechos los queremos ya.

En el discurso que proclamó la jueza en la Casa Blanca dijo: «Mi familia pasó de la segregación a la Corte Suprema en una generación». Ojalá que no tengamos que esperar otros 230 años y que el tiempo sea menos de una generación para que vivamos en un mundo de equidad y tengamos las mismas oportunidades profesionales que los hombres tienen. Ojalá que sean menos de 230 años para presenciar a la primera presidenta estadounidense o guatemalteca. En verdad no podemos esperar más tiempo, la equidad y nuestros derechos los queremos ya.


La jueza se ha convertido en «sueño y esperanza» porque al verla proclamar su discurso, no solo vemos a «la primera mujer afroestadounidense jueza» y sino también a la izquierda a Kamala Harris «la primera mujer vicepresidente de los Estados Unidos». Esa imagen de ver a dos mujeres «las primeras», en espacios de poder, nos da la esperanza de que lento, pero con lucha se puede conseguir lo que tanto queremos: equidad.

Le abre un camino a las futuras generaciones de niñas y mujeres.

Claro que este es un momento digno de celebración y de admiración. Pero también invita a reflexionar sobre cómo el éxito individual se relaciona con el ideal de oportunidad para todas. Porque a partir de este año, la jueza Ketanji Brown le abre un camino a las futuras generaciones de niñas y mujeres que buscamos ser las primeras en puestos de poder en donde se nos ha restringido a causa de ser mujer, pero también el «sueño y la esperanza» de la lucha en equidad en derechos de la mujer.


Por las primeras, por las que ya lo son y porque ya no habrán últimas.

46 visualizaciones
bottom of page