El valor de un idioma

El interés por la conservación de los idiomas indígenas dentro del país ha perdido fuerza con el paso de los años.


Por Ammi Canle

9 de octubre de 2022


Imagina caminar varias horas en una colina, recibiendo el pesado viento en el rostro, a veces enfrentando lluvia o la gran potencia de un sol que te ciega la vista al elevarla hacia el cielo. Para que, luego, tengas que subirte a un árbol inestable y poder recibir las barras de señal suficientes para conectarte a internet. No por el motivo de querer escuchar música, ver videos o chismear con alguien. En cambio, para poder traducir la Biblia del español a su idioma materno. Esto le sucedió a una comunidad de Huehuetenango, que durante pandemia tuvieron problemas de comunicación con las personas que los estaban ayudando a traducir la Biblia a su idioma, pero nada los detuvo porque para ellos era importante. Arriesgaron su vida para conseguir un solo libro en el idioma que habla su comunidad. ¿Qué piensas de eso?


En el mundo existen alrededor de 7,100 idiomas, de los cuales solo seis han sido declarados lenguas oficiales por las Naciones Unidas (UN). El árabe, el chino, el inglés, el francés, el ruso y el español. En conjunto, son los idiomas que hablan aproximadamente 3,924 millones de personas en el mundo. Por algo son universales, son a los que, básicamente, se les da prioridad en todo aspecto. Ahora bien, ¿qué sucede con los demás? ¿Qué sucede con los idiomas que solo lo hablan ciertos pueblos o comunidades? No tienen la misma atención que necesitan y esto sucede en todos lados.


Guatemala es un país pluricultural que, además de tener como idioma oficial el español, existen otros idiomas indígenas. Entre ellos está el garífuna, el xinca y otros 22 de origen maya, los cuales se concentran en las diferentes regiones de los municipios del país. Aunque el Estado, en el artículo 8 de la ley de idiomas mayas, reconoce y promueve las comunidades lingüísticas, hay nueve idiomas que están en peligro de extinción, esto según los datos de la Academia de Lenguas Mayas en Guatemala (ALMG).



Comunidad indígena de Guatemala. Fotografía: UNICEF Guatemala/Patricia Willocq

La ALMG expreso en un comunicado oficial dentro de su página web la importancia de «resistirse» a gobiernos que durante la historia han creado «condiciones desiguales, excluyentes, inequitativas, racistas y colonialistas». Existe una tarea dentro de la sociedad de crear «justicia social, que reconozca y valore la diversidad lingüística y cultural».




Existen muy pocos proyectos a nivel nacional que se interesen en promover la diversidad lingüística del país, entre ellos está la Sociedad Bíblica de Guatemala (SBG). La cual tiene como uno de los proyectos principales de la organización la traducción de las Sagradas Escrituras en todos los idiomas indígenas que pertenecen a las comunidades lingüísticas dentro de la región.


Luis R. Garabito, consultor de traducción de la Biblia y parte del equipo de la SBG, explica que en Guatemala sí existen 22 idiomas mayas, pero de estos se originan variantes. Lo que aumenta el número a 60 lenguas indígenas que no tienen traducciones correctas. «A veces se traduce un texto y se piensa que ya está, pero resulta que es un idioma de una región en específico. Las comunidades los rechazan o no son tan simples para ellos, entonces el esfuerzo es enfocar un proceso de traducción a las variantes».


Garabito expresa que: «La riqueza impresionante que tenemos en Guatemala con la multietnicidad y la multiculturalidad, tenemos algo que no todos hemos logrado valorar». Enfatiza la importancia de escuchar las voces de las personas, de quienes podemos «aprender de los valores y los principios».


Comunidad indígena con la Biblia traducida al Mam. Fotografía: Sociedad Bíblica de Guatemala.

Elma García Chach, dueña de una tortillería en zona 14, se mudó del departamento de Quetzaltenango a la capital desde que era pequeña, junto con sus padres. Su idioma materno es el k’iche’ y la única que sabe hablar un poco de español es ella. «Nosotros no leemos, pero no sé si hay libros y no tengo pisto para comprar». A pesar de que el idioma k’iche’ es uno de los más reconocidos en el país y que existe una variedad de libros traducidos, la falta de accesibilidad en la capital y la falta de promoción de estos crea una barrera que permita dar continuidad a proyectos que los favorezcan.


La SBG busca llegar a cada rincón de cada región del país con el propósito de ayudar a las comunidades lingüísticas que no tienen los recursos que tienen la mayoría de los hispanohablantes en Guatemala. «Lamentablemente, no hay tantos textos disponibles para los idiomas indígenas, ya que los que se imprimen no son los que ellos realmente necesitan o no llegan a ellos de forma gratuita», comenta Garabito.


Inicios del proyecto


El proyecto de traducción a idiomas indígenas en la SBG se formalizó a inicios del año 2000, sin embargo, todo comenzó mucho antes con un par de misioneros holandeses que querían traducir la Biblia con un fin personal e individual. No se tenía en mente un proyecto gran escala que permitiese ampliar las traducciones a todos aquellos que lo necesitaran porque no existan los recursos suficientes. Hasta 1934, cuando se fundó la Organización del Instituto Lingüístico de Verano (SIL por sus siglas en inglés), se estableció una misión específica de traducir a toda lengua indígena. En un periodo de 30 años, lograron 20 nuevos testamentos y algunas porciones del antiguo. Continuaron trabajando, hasta que relevaron ciertas traducciones inconclusas a la SBG.


Traducción de la Biblia al Achí de Cubulco. Fotografía: Sociedad Bíblica de Guatemala.

Fases del proyecto


El proceso de traducción e impresión de los textos a los diferentes idiomas se realiza en un promedio de 10 años, que requiere de la colaboración de un grupo grande de traductores y consultores expertos, entre ellos Garabito. Además de un financiamiento amplio y planificado que les permita trabajar durante los años de producción sin temor a que, por motivos económicos, se detenga el proyecto a mitad del camino. La mayor parte del financiamiento proviene del extranjero, ya que el proyecto no es autosostenible, pero es una meta a la que aspiran llegar dentro de algunos años.


El proceso inicia con temas administrativos, que son la voz del proyecto. Se realiza un estudio sobre la necesidad de las comunidades y la traducción de la variante especifica que necesitan. Luego de definirlo, se reúne a un equipo de traductores, a los cuales se les asigna uno o varios libros, para llevar a cabo el primer borrador. Algo importante, es que se necesita la ayuda de traductores nativos hablantes para traducir con exactitud lo que la palabra dice.


Como guía de la traducción, se utiliza la versión llamada Texto de referencia y base, como principal recurso. Además, como base, se utiliza la Reina Valera Contemporánea y Reina Valera 1960. En paralelo a estas, se realizan traducciones con las versiones Dios habla hoy, Lenguaje actual y la de Jerusalén.


Comunidad de Quetzaltenango con biblias traducidas al Mam. Fotografía: Sociedad Bíblica de Guatemala.

Una de las etapas más largas en el proceso de la traducción es en una de las evaluaciones finales del texto, que forma parte del trabajo de Garabito. No se busca fomentar una sola denominación religiosa o fe en particular. «Los equipos están formados por gente de diferentes iglesias. No son todos de una misma denominación y entonces, eso le da un balance interesante al equipo. Permite que no se incline a favor de una y que el texto bíblico tenga fidelidad con las lenguas originales».


Según lo explica Mario Xuruc, parte del equipo de la SBG, se utiliza un software especializado para la traducción y una metodología llamada “internalización del texto” y “retro traducción del texto” para verificar la fidelidad del texto traducido al español.


Una de las etapas más largas en el proceso de la traducción es en una de las evaluaciones finales del texto, que forma parte del trabajo de Garabito, quien es especialista en los idiomas originales de la Biblia: hebreo y griego. No se busca fomentar una sola denominación religiosa o fe en particular. «Los equipos están formados por gente de diferentes iglesias. No son todos de una misma denominación y entonces, eso le da un balance interesante al equipo. Permite que no se incline a favor de una y que el texto bíblico tenga fidelidad con las lenguas originales».


Hasta la fecha hay:


11 traducciones completas a la Biblia escrita impresa:

La versión digital de la Biblia en kekchí, la que también funciona como audiolibro:




Porciones de la Biblia en Lengua de Señas (TBLENSEGUA), la cual incluye:


Antiguo Testamento:

· Libro de Rut

· Libro de Jonás

Nuevo Testamento:

· El libro de Mateo

· El libro de Lucas

· El libro de Marcos



«Hay un impacto con el tema de conservación de los idiomas e identidad de las personas con su etnia y su lengua…», comenta Garabito, «Es un impacto porque la gente conserva su idioma y sus tradiciones, se refuerza la identidad que tienen como indígenas. La posición u origen del indígena se ha visto como algo despectivo y por diferentes causas hace que el idioma se vaya perdiendo y relegando».


«Tener la Biblia en su propio idioma refuerza la autoestima de la persona en su identidad y en su lengua como el rasgo humano que la persona tiene más allá. Un texto bíblico en los idiomas de la gente hace que ellos encuentren un nuevo aliento y se sientan más cerca del mensaje de la escritura para ellos y en un encuentro más directo, sin intermediación de un idioma extraño o de segunda lengua», Garabito.

Noemí García Cabezas, quien forma parte de la organización Ayuda en Acción, explica que cada lengua indígena única permite a las comunidades pensar, actuar y tener un sentimiento de pertenencia en el mundo y en el «corazón de la cultura».


Traducción de la Biblia al pocomchí'. Fotografía: Sociedad Bíblica de Guatemala.

Actualmente, se trabaja en ocho proyectos de traducción. Cuatro de forma escrita, entre los cuales está el q’eqchi’, kaqchikel occidental, k’iche’ de Totonicapán y k’iche de Boca Costa. Estos proyectos terminarán de forma escalonada en los años 2023, 2025 y 2027. Junto con otros que se realizaran de forma oral y también en lenguaje de señas, ya que, por el momento, la comunidad sorda «solo tiene porciones de la Biblia» y les gustaría añadir el resto dentro de los siguientes años.

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