La crisis de vivir en el departamento de Guatemala

Día con día la incertidumbre de la «ciudad del futuro» y de sus periferias incrementa, generando dificultades para sus ciudadanos, los cuales temen por su vida y movilidad.

Manifestaciones y desastres naturales convergen en el departamento de Guatemala. (Ilustración, Centennial: Gérman Gómez).

Desde el interior del país son muchos los guatemaltecos que desean migrar hacia la metrópoli guatemalteca, con el propósito de mejorar sus condiciones de vida. Derivado de la existencia de diversos mitos en las aldeas y provincias del país, que ilustran a la ciudad como el «paraíso ideal» para la realización de sus sueños. No obstante, la realidad es otra, porque durante los últimos años el departamento de Guatemala enfrenta varias problemáticas que impiden la movilidad y generan inseguridad estructural; se pronostica un colapso.


Hundimientos y cavernas subterráneas

El pasado 24 de septiembre, transcurridas las cinco de la tarde se registró un hundimiento en la calzada Concepción en la zona 6 de Villa Nueva, donde dos vehículos fueron «tragados» por la tierra. Dejando a dos mujeres desaparecidas —migrantes de Patachaj, Totonicapán—, identificadas como Olga Emilia Choz Ulin, de 38 años, y Hellen Michelle Mejía Choz, de 15, las cuales fueron encontradas cinco días después, específicamente el 29 de septiembre.

Esta tragedia se generó por diferentes factores, de acuerdo con el Dr. Ricardo Antillón, especialista en evaluaciones ambientales, en las diferentes carreteras del país existen cavernas subterráneas. Estas se han generado a partir de las filtraciones de agua de los colectores, debido a su antigüedad y material de construcción, adicionado al sistema de uniones que se aplicó durante su construcción. «Todas las calzadas están así, como la calzada San Juan, Aguilar Batres y la Roosevelt; es cuestión de tiempo para que nos hundamos» enfatizó el Dr. Antillón.


En esta línea de análisis varios expertos coinciden, no obstante, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) no ha emitido un diagnóstico claro que exponga las causas del hundimiento. Durante las últimas conferencias de prensa que ha realizado esta institución —algunas con la presencia del presidente Alejandro Giammattei— han esquivado las preguntas con relación al tema que les han planteado los periodistas.

Familiares de las dos mujeres desaparecidas, gritan para encontrar a sus seres queridos, esperando encontrarlas con vida. (Foto: La Hora/AFP).

La incertidumbre que generaron las autoridades durante la búsqueda de las desaparecidas afectó a los familiares de las víctimas del hundimiento en Villa Nueva, al consultárseles sobre cuál había sido la respuesta y el acompañamiento de las instituciones gubernamentales prefirieron el anonimato. Argumentaron que la «ayuda» de las autoridades fue deficiente, porque la comunicación que entablaron no respondían a sus necesidades, las cuales se centraban en encontrar los cadáveres de Olga y Hellen.


«Nos quedó el miedo de movilizarnos en la ciudad, posiblemente todo este colapsado y nos hundamos en cualquier momento, tendremos que pensar si volveremos a la capital», fueron las declaraciones de los familiares respecto a su futuro próximo. Ante esta línea de opinión se han sumado diferentes usuarios de redes sociales, los cuales argumentan que temen por su vida al conducirse por la Ciudad de Guatemala.


Las lluvias e inundaciones

Con el paso de la tormenta tropical Julia todo el país colapso, incluida la Ciudad de Guatemala y sus periferias. Según los informes de la Conred, se reportaron 130 puentes dañados y 46 destruidos, adicionado a 891 carreteras afectadas en el territorio nacional. Además del fallecimiento de 64 personas en diferentes departamentos del país, entre ellos 15 en Alta Verapaz, 12 en Huehuetenango y 11 en el departamento de Guatemala.

El pasado lunes 10 de octubre fue el día más afectado por las lluvias constantes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh), se reportó la caída de 150 milímetros de agua en la superficie —esto varía según cada departamento—. Este clima originó el colapso de diferentes drenajes y alcantarinas pluviales, impidiendo el tránsito de los vehículos en la sección del periférico de la zona 7 de la ciudad y en algunas áreas de Mixco, como Bosques de San Nicolás o San Cristóbal.


Tras el paso de la tormenta tropical Julia, el Congreso de la República aprobó el pasado 12 de octubre el decreto 50-2022, que ratifica el Estado de Calamidad en el país durante 30 días, el cual fue solicitado por el ejecutivo. Por ser considerada como una medida urgente para salvaguardar la vida de los guatemaltecos ante el azote de la depresión tropical Julia. Con esta disposición se restringen libertades —suspender espectáculos públicos, reuniones y manifestaciones— que interrumpen la realización de las actividades cotidianas de los guatemaltecos.

Con 110 votos a favor, diputados ratifican el Estado de Calamidad a nivel nacional durante 30 días. (Foto, La Hora: Anaité Álvarez).

A pesar de los daños, son diferentes los sectores que cuestionan y consideran innecesaria la aprobación del decreto 50-2022, porque podría prestarse a actos de corrupción. En este sentido, Luis Velásquez, exministro de economía y analista político, considera que existen los recursos necesarios para cada institución con el fin de que estas responda ante los daños dejados por la tormenta tropical Julia. «Las instituciones en ley tienen un mandato para poder actuar, así que no se necesitaba. Segundo, la población desconfía mucho que este Estado de Calamidad se pueda convertir en corrupción y hay desconfianza en algunas instituciones y en algunos funcionarios» concluyó Velásquez.

¿Manifestación o locomoción?

Durante las últimas semanas se han realizado diversas manifestaciones que obstaculizan el libre transitar de los guatemaltecos, estas han sido organizadas por varios sectores de la sociedad civil, entre ellos los miembros del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) y exmilitares. Estos últimos exigen un resarcimiento por el servicio prestado a la nación durante el conflicto armado interno, esta compensación se tiene contemplada en la iniciativa de ley 5664 que propone un monto de Q 120 mil para cada exmilitar.

Militares retirados se concentran en el Parque Central para realizar manifestación. (Foto: ElPeriódico).

Las concentraciones de Codeca exigen la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y de la fiscal general del Ministerio Público (MP), Consuelo Porras. Según los organizadores también buscan mostrar su rechazo y repudio al «sistema corrupto y criminal» que prevalece en el país y que mantiene cooptado a los tres poderes del Estado. Ambas manifestaciones se han realizado en los alrededores de la calzada Roosevelt, la Plaza del Obelisco, calzada Raúl Aguilar Bares, el Anillo Periférico, El Trébol y la avenida Bolívar.

Según Aquiles Faillace, exconstitucionalista y analista político, para mantener el respeto a los derechos de manifestación y libre locomoción —artículos constitucionales 33 y 26—, es necesario que la Policía Nacional Civil (PNC) ordene a los manifestantes en un carril de la carretera, evitando bloquear el transitar de los ciudadanos.


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Ante este panorama que incluye diversos desastres naturales —sumado a la restricción de libertades— y recurrentes manifestaciones por parte de los sectores de la sociedad civil, el transitar y la seguridad estructural de los guatemaltecos se ha complicado. Por lo cual algunos ciudadanos han optado por buscar vías alternas para movilizarse —frecuentemente son más largas que la habitual— o trasladar sus labores a la modalidad de home office. Pero a pesar de estas «soluciones» el miedo es constante y persiste ante el futuro incierto que se provee en la «ciudad del futuro» y en sus municipios cercanos.

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