La propiedad

John Locke, filósofo inglés quien es considerado, y con justa razón, como uno de los padres del liberalismo, nos hablaba de tres derechos inalienables otorgados por Dios para los seres humanos, que ya en reiteradas ocasiones he citado: vida, libertad y propiedad. Derechos que van más allá del derecho positivo, es decir las leyes creadas por el hombre, y que lamentablemente con el paso del tiempo se han ido desvirtuando e incluso perdiendo, en el presente artículo me dispongo a hablar exclusivamente de la propiedad y la importancia de su defensa y protección.

La propiedad. (Ilustración, Centennial: Gérman Gómez).

Dentro de muchos círculos académicos se habla de la «propiedad privada», pero esto no es más que un pleonasmo, es decir una redundancia técnica dentro del mismo término para hacer una distinción naturalmente innecesaria. Desde el momento en que se habla de propiedad, se debe de entender que ya es privada, le corresponde, le compete, y le pertenece a alguien. Esa idea de vivir sin propiedad es irracional pues lo que es de todos, no es de nadie, y sería ir en contra de uno de los derechos inalienables de los seres humanos. El propio Locke decía que los seres humanos, llegábamos a ceder cierto grado de nuestra libertad y concedemos la creación de los gobiernos precisamente para proteger nuestros demás derechos y evitar que sean vulnerados por los otros individuos.


En Guatemala tristemente el tema de la propiedad se ha ido desvirtuando y siendo una de las funciones naturales del gobierno la seguridad y defensa de los tres derechos naturales de los guatemaltecos, entre ellos la propiedad, es triste ver como existen hoy un sin fin de demandas por daños o invasiones a la propiedad de los guatemaltecos y estas no sean atendidas por la justicia.


Según cifras oficiales, alrededor 4 mil demandas anuales llegan al Ministerio Público cada año y tristemente solo un 30% de esos casos llegan a resolverse, demandas que van desde la más mínima irrupción de vecinos irrespetuosos que transgreden los límites territoriales de su predio, hasta casos en los cuales grupos enteros de personas han usurpado la propiedad de otras, casos en los cuales se dan invasiones de fincas, toma de terrenos y hasta disputas territoriales que han terminado en enfrentamientos armados.

Si te preguntas ¿Cuál de todos los casos es peor? la verdad es que todos los casos son igual de inmorales y dañinos, en todos se termina vulnerando el derecho de alguien más, sea el de una sola persona, el de cinco o el de 10, no importa. Existe como tal una violación a un derecho otorgado por Dios y que debe ser respetado y por ende ante este tipo de agresiones, el gobierno debe estar facultado y contar con las herramientas necesarias para intervenir en virtud de defender el respeto por los derechos que se hayan visto violados y garantizar que de una forma justa y transparente sea resarcido el daño provocado, dos de las funciones para las que existe un gobierno, garantizar seguridad e impartir justicia.


Muchos de los problemas de propiedad en nuestro país, tienen que ver con el innumerable catálogo de leyes malas que tenemos, porque a parte de vulnerar nuestras libertades, y desconcentrar al gobierno de sus funciones naturales, estas leyes se han encargado de atribuir erróneamente una serie preceptos errados, haciéndolos ver con el atractivo nombre de «derechos humanos» que no son más que demandas particulares de ciertos grupos y que terminan siendo pagados por la gran mayoría, aunque tristemente entre esta enorme cantidad de pseudo derechos, los únicos tres que de verdad es necesario que el gobierno defienda: vida, libertad y precisamente la propiedad. Hoy estos son los menos favorecidos y como lo muestran las cifras, aquellos que se han dejado de atender desde hace mucho.


Es importante traer estos temas a la conversación nacional, particularmente en una era en la cual, ingenuamente muchas personas creen que «donde hay una necesidad, nace un derecho» al menos esa idea errónea es la que Eva Peron le dejó a los argentinos, y que a lo largo de Latinoamérica se ha ido propagando.

Los únicos tres derechos con los que contamos son los ya varias veces citados en este artículo, y poco a poco los hemos ido perdiendo, primero someten nuestra propiedad, con ello nos dejan sin libertad y poco a poco vamos perdiendo hasta la vida también ¿será demasiado tarde para hacer algo?

 

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