Perseverancia, humildad y amor: la voleibolista María Andrea Santa Cruz

La historia de superación de una joven voleibolista guatemalteca.

La voleibolista en la Federación Nacional de Voleibol de Guatemala (Fotografía: @luzmaphotos).

«Llegué varias veces a pensar en dejarlo porque ya no lo disfrutaba. Pero nunca pude dejarlo, el voleibol es mi vida».

María Andrea Santa Cruz Cossich es una voleibolista de 17 años. Comenzó practicando el deporte desde que tenía 9, pero no era muy buena. Sin embargo, logró superarlo y se convirtió en el primer remate de la Selección Nacional Femenina de Voleibol Sala Sub-21. Además, también juega en el Colegio Sagrado Corazón El Naranjo y en el Club Avanti.


Para saber más acerca de las posiciones de voleibol y qué significa primer remate, escucha este audio:




Las raíces de su noble corazón

Creció en un hogar junto a sus hermanas, sus padres, su abuela y su enérgica pastor alemán Kahlessi. Sus dos padres trabajan, por lo que su abuela cuidó de ella y de sus dos hermanas. Su familia siempre ha formado parte especial en su vida, ya que son muy unidos. Es de ahí de dónde adquirió esa virtud para superar las adversidades. «Mi familia me enseñó a ser perseverante, humilde y aferrarme al amor que me dan mis seres queridos», mencionó.


El voleibol lo descubrió en su anterior colegio cuando su entrenador, a quien le tiene mucho aprecio, la invitó a jugar en el equipo por su altura. «Al principio no me sentía feliz o cómoda porque no era buena. A veces pensaba que era más una responsabilidad». No obstante, ella tomó eso como un reto más que debió superar.

María Andrea y su familia (Foto: cortesía de María Andrea).

El sueño de la jugadora número 12

Hace unos años era solo un sueño jugar de titular, ahora juega en tres equipos.

María Andrea ingresó a la selección nacional a la edad de 13 años, donde gracias a su esfuerzo constante y su altura (1.77 m), llegó a mejorar rápidamente. Ha participado en diferentes competencias dentro y fuera del país. Recientemente, el 25 de abril obtuvo el primer lugar de la Liga Metropolitana en la categoría Mayor Femenil con el equipo Avanti.

También participó en el XIII Campeonato Centroamericano Sub-18 en 2019 realizado en Costa Rica y en otros campeonatos de la Liga Metropolitana desde el 2020, cuando jugaba con SMARBRAMS. Sin embargo, fue en ese mismo año que la Federación Nacional de Voleibol de Guatemala (FGVB) y la Asociación Departamental de Voleibol de Guatemala (ADVG) suspendieron todos entrenamientos y los partidos debido al COVID-19. Este fue otro de los retos a los que tuvo que enfrentarse, ya que solo se podía ejercitar en casa, pero en el 2021 cuando retomaron actividades, María Andrea llegó con la mejor actitud. Asimismo, la ADVG tomó las medidas necesarias: «Como parte de las medidas de prevención en contra de la pandemia COVID-19 (Coronavirus) encontrarán a una persona encargada de tomar la temperatura a cada afiliado que entre al Gimnasio», indicó ADVG.


La versatilidad de una voleibolista

Su dedicación no solo la convirtió en seleccionada, sino que también le consiguió una media beca en su nuevo colegio, un apoyo económico para su numerosa familia. Actualmente, está estudiando un bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación en Diseño Gráfico, la cual escogió debido a su creatividad. Pero jugar con tres equipos no es nada fácil. «Me levanto a las 4 a. m., estudio y luego entreno, así que llego como a las 9:00 p.m. a mi casa a hacer mis tareas, eso hace que me acueste como a la 1 a. m.», explicó. A pesar de eso, no ha sido obstáculo para llegar a ser el segundo mejor promedio de su clase.


Además de sus habilidades atléticas, María Andrea también tiene un don para la cocina. Esto la motivó a abrir su emprendimiento «Postres Mis tres Marías», que se especializa en la venta de brownies, pasteles y galletas. El nombre surge por su familia, ya que las hermanas se llaman «María»: María Andrea, María Marcela y María Belén. Por otra parte, el logo representa la constelación de Orión que se forma por tres estrellas conocidas como «Las Tres Marías», que es la razón por la que sus padres decidieron nombrarlas así.


El mañana la espera

María Andrea expresó que su meta en la vida es «ser feliz y exitosa». Adicionalmente, quiere seguir siendo buena persona, porque le gustaría ser un ejemplo para sus hermanas. Es por eso que en un futuro tiene el objetivo de crear «escuelas privadas gratuitas», es decir instituciones independientes que tengan educación de calidad, pero cualquier pueda acceder a ellas. Otra de sus metas es manejar negocios y abrir un restaurante por lo que quisiera estudiar una carrera administrativa.

«Sin mis hermanas sería una persona completamente diferente», aseguró.

Fotografías: @luzmaphotos

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